miércoles, 3 de julio de 2013
El caso de Marcelo Zumkosky
Marcelo Zumkosky se exilió en Paris con su mujer, Silvia, en 1977, por miedo. Ya varios de sus colegas militantes de la JP habían desaparecido, y temía por su vida. Consiguió la ayuda de un sacerdote dominico que tenía conexiones en Francia, y se fue, gracias a pasaportes falsos que los acreditaban como un sacerdote y una monja.
Desde allá, las noticias de más desapariciones le fueron llegando, siempre a través de informaciones inconclusas y la tibia cobertura mediática francesa.
Ya después de la guerra de Malvinas, cuando al fin el poder de la dictadura militar empezó a mostrar sus grietas irreparables y los aires de primavera empezaron a asomarse en Argentina, pensó, por primera vez en todo ese tiempo, en volver.
Pero, ¿Cómo retomar una vida trunca? ¿Cómo volver a un país que lo había expulsado como un paria, a una ciudad de amigos muertos e ideales torturados?
Me contactó con él mi colega, María Zaltzman. Él se había comunicado con ella para que lo ayudara a allanar el camino legal para su regreso, incluyendo la recuperación de su verdadera identidad. Pero no solo eso era lo que necesitaba recuperar.
Marcelo comenzó a sufrir ataques de pánico ni bien llegó al país. Tenía delirios persecutorios, y sufría de depresión. EL regreso había hecho patente todo lo que había perdido en esos años.
En estos momentos, aún está bajo tratamiento psiquiátrico, pero ya lleva más de dos meses sin un episodio de ataque de pánico, y está empezando a rehacer su vida. Con el DNI que acredita su identidad, está buscando trabajo fijo. Mientras tanto, enseña francés para ganarse la vida.
Frecuentemente habla del regreso de la democracia. De la oportunidad. Y dice que, por primera vez en años, tiene esperanza. Ojalá todos mis pacientes pudieran tenerla...
lunes, 24 de junio de 2013
Dr. Hector Piponeta
Mi nombre es Hector Piponeta. Estudié psicolgía en la Universidad de Buenos Aires, y estaba estudiando para ser también psiquiatra cuando llegó el golpe militar. En ese entonces militaba en el Partido Comunista. Ya sabíamos que la mano venía difícil, pero cuando los compañeros empezaron a desaparecer, cuando vi los tanques en la calle, cuando mi hermano se encerró toda la noche en el baño a quemar libros para que no se los encuentren (página por página, para que no se viera el humo), supe que era escapar o morir. Me fui a México, donde tengo familia, y estuve allá hasta el año 1981. Durante ese tiempo me recibí de psiquiatra en la Universidad Nacional de México. Regresé porque extrañaba, porque Argentina es mi país, y porque pensaba que la cosa se había relajado un poco.
Cuando llegué, me uní a un grupo que se dedeica a ayudar a personas en situación de ilegalidad, o que simplemente necesitan contención para reinsertarse en la sociedad después de las vivencias traumáticas a las que fueron sometidos por la dictadura. Ahora que creemos que los militares no estarán mucho más en el poder, queremos que las diversas víctimas del Terrorismo de Estado puedan reconstruir su vida, y así quizás entre todos podamos reconstruir al país.
lunes, 10 de junio de 2013
Presentación
"Nuestro grupo es una asociación de profesionales y madres de desaparecidos. Nuestro objetivo es mostrar como se salía de la clandestina hace 30 años. La tematica varía entre averiguaciones de desaparecidos, soldados que vuelven de las Islas Malvinas y ayuda para todos aquellos que esten atormentados por los efectos de la clandestinidad.
Yo soy un psicólogo que estuvo exiliado en México y ahora regresó al país, y se unió a la orgnanización para ayudar desde la contención psicológica a la reinserción en la sociedad de aquellos que fueron victimas del Terrorismo de Estado, ya sea de manera directa o indirecta.
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